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Advierte que propuestas como megapenales y reformas radicales del sistema de justicia responden más a discursos electorales que a planes viables de ejecución inmediata.
De cara a la segunda vuelta electoral, las propuestas en seguridad traen consigo una serie de propuestas que prometen resultados inmediatos frente al avance de la delincuencia. Sin embargo, el coronel de la Policía Nacional en retiro y especialista en seguridad, Máximo Vargas Hugo, cuestionó la viabilidad de estos planteamientos, señalando que muchos responden a ofertas de campaña difíciles de concretar. “En época electoral los políticos prometen cualquier cosa, hacen propuestas que en muchos casos no se llegan a cumplir. Son planteamientos generales que todavía no tienen un sustento claro en cómo se van a ejecutar”, afirmó.
Vargas Hugo, puso énfasis en las propuestas de los candidatos que pasarían a segunda vuelta entre los que figura la propuesta de la construcción de un megapenal al estilo El Salvador en un plazo de siete meses, así como la implementación de comandos de inteligencia y reformas en el sistema de justicia. Al respecto, advirtió que estos anuncios deben ser evaluados con cautela. “Se dice que van a construir un penal tipo Bukele en siete meses, cuando experiencias similares han tomado más tiempo. Eso forma parte del discurso de mano dura, pero hay que analizar si realmente existen las condiciones para hacerlo en esos plazos”, sostuvo.
También se refirió a otras iniciativas planteadas en campaña, como la posibilidad de replantear la relación del país con organismos internacionales y ejecutar cambios estructurales en el sistema judicial. En ese sentido, señaló que este tipo de propuestas suelen presentarse sin mayor desarrollo técnico. “Se habla de reformas profundas, incluso de retirarse de instancias internacionales, pero no se detalla cómo se van a implementar. Son anuncios que buscan impacto político, pero que requieren un análisis serio y responsable”, expresó.
Finalmente, el especialista insistió en que más allá de los discursos, lo que se necesita es coherencia entre lo prometido y la capacidad real del Estado para ejecutarlo. “La lucha contra la delincuencia no se resuelve solo con discursos de campaña ni con promesas de mano dura. Se necesita planificación, recursos y una verdadera voluntad política para que las medidas no queden solo en el papel”, concluyó, en medio de un escenario electoral donde la seguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones ciudadanas.