Educación en Piura enfrenta el reto de recuperar resultados educativos afectados por la pandemia.

Loading

Lograr que nuestros niños dominen habilidades clave es el primer paso para asegurar su autonomía y bienestar futuro. Actualmente, los resultados de la Evaluación Nacional de Logros de Aprendizaje (ENLA) 2025 muestran que hay mucho por mejorar. En Piura, apenas el 25,3% de estudiantes de cuarto grado de primaria alcanzó un nivel satisfactorio en Matemática. Es un retroceso notable respecto al 31% registrado en 2019, antes de que los colegios adoptaran la virtualidad por el confinamiento.

“Los resultados reflejan que los esfuerzos por recuperar los resultados previos a la crisis sanitaria todavía son insuficientes. Un estudiante que no domina habilidades numéricas básicas verá fuertemente limitado su desarrollo y autonomía en el futuro”, subrayó Franco Saito, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

El panorama es especialmente preocupante para los estudiantes de secundaria, quienes se encuentran cerca de terminar la etapa escolar y comenzar su vida profesional. En segundo grado de secundaria, solo el 8,3% de los escolares piuranos logró el nivel satisfactorio en Matemática. En un par de años, los mismos estudiantes deberán enfrentar exámenes de admisión o insertarse al mercado laboral sin herramientas básicas.

Además, la ENLA 2025 revela una profunda brecha entre la zona urbana y rural. En Lectura, por ejemplo, mientras que el 16% de estudiantes urbanos de segundo de secundaria alcanzó un nivel satisfactorio, en las zonas rurales apenas llega al 7,5%. Es decir, un estudiante del campo tiene la mitad de probabilidades de comprender adecuadamente lo que lee comparado con uno de la ciudad. La desigualdad viene, entre otros factores, de entornos deficientes que no conducen a un aprendizaje adecuado para los estudiantes.

Más de la mitad de los colegios rurales de Piura requieren ser demolidos. 

En Piura, de los 2,356 locales educativos de educación básica regular en zonas rurales, 1,201 (51%) requieren ser demolidos y reconstruidos, pues al menos el 70% del área techada presenta un riesgo muy alto de colapso. Se trata de una cifra mucho mayor en comparación con la zona urbana, donde 133 de 895 colegios (15%) se encuentran en esta situación.

Saito señaló que el foco debe ponerse en la gestión del presupuesto público para educación. Aunque el gasto en educación en el Perú creció un 30% desde el 2015, según el Banco Mundial, este esfuerzo económico no se ha traducido en mejoras sostenidas en los resultados académicos de los estudiantes.

“El principal desafío del sistema educativo peruano no es solo contar con presupuesto, sino ejecutarlo de manera eficiente y oportuna. Esto implica asegurar que los recursos realmente lleguen a las escuelas, se traduzcan en mejores condiciones para los estudiantes y contribuyan a mejorar los aprendizajes. Una mala ejecución retrasa obras, limita el acceso a materiales y afecta directamente la calidad educativa”, concluyó Saito de REDES.

“Una educación de calidad garantiza que cada niño cuente con docentes capacitados, currículos actualizados y materiales educativos pertinentes para su realidad. Esto debe complementarse con espacios seguros que tengan servicios básicos y una infraestructura moderna, diseñada para las condiciones de cada región. Solo con esta base integral aseguramos que el aprendizaje no se detenga y que nuestros jóvenes tengan mejores oportunidades de vida”, remarcó.

Compartir