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La Apertura Oficial del Año Académico de la Universidad de Piura (UDEP) tuvo como protagonista al reconocido economista Luis Cabral, profesor de la New York University y especialista en organización industrial, quien ofreció una charla inaugural centrada en los principales retos que enfrenta el mundo en materia de políticas públicas.
Durante su exposición, Cabral planteó tres desafíos clave que definirán el rumbo de las economías modernas: el impacto de la inteligencia artificial en el empleo, el aumento de la desigualdad y la urgencia del cambio climático.
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL CAMBIA EL EMPLEO, NO EL SENTIDO DEL TRABAJO.
El economista explicó que la inteligencia artificial no es una tecnología más, sino parte de un grupo de innovaciones que transforman toda la economía, como en su momento lo hicieron la electricidad, el microprocesador o la internet. A estas, se les conoce como “tecnologías de propósito general (TGU)”, porque impactan en todos los sectores: industria, educación, salud o entretenimiento.
Una de sus principales características es que avanzan a un ritmo acelerado y generan cambios profundos. “Estas tecnologías suelen venir acompañadas de una disrupción masiva”, señaló. Es decir, muchos empleos desaparecen, pero también surgen otros nuevos.
Para hacerlo más claro, recordó lo ocurrido en Estados Unidos con la agricultura. Hace un siglo, casi la mitad de la población trabajaba en el campo; hoy es menos del 2%. Sin embargo, la economía no colapsó: aparecieron nuevas profesiones que antes eran impensables.
En esa línea, fue enfático en diferenciar dos conceptos: empleo y trabajo. El empleo —las horas que una persona trabaja a cambio de un salario— podría reducirse con la inteligencia artificial. Sin embargo, el trabajo, entendido como la necesidad humana de crear, enseñar o resolver problemas, seguirá existiendo.
“Lo que cambiará no es que dejemos de trabajar, sino dónde y cómo lo hacemos”, explicó. Por ello, el verdadero reto de las políticas públicas será facilitar esa transición hacia nuevas formas de trabajo, señaló.
DESIGUALDAD: MÁS OPORTUNIDADES, PERO TAMBIÉN MÁS CONCENTRACIÓN.
El segundo punto abordado fue la desigualdad, un fenómeno que, según Cabral, se ha intensificado en las últimas décadas en casi todos los países.
Explicó que esto se debe, en parte, al llamado “efecto superestrella”. Gracias a la tecnología digital, una persona o empresa puede llegar a millones de usuarios a un costo muy bajo. Esto hace que unos pocos concentren gran parte de los ingresos.
Puso ejemplos claros en varios ámbitos. En la literatura, refirió, mientras antes las ventas estaban más repartidas, hoy autores como J.K. Rowling han vendido cientos de millones de libros, muy por encima de escritores de generaciones anteriores. En el fútbol, figuras actuales ganan mucho más que las de antes, no solo en cifras totales, sino en comparación con otros jugadores.
Lo mismo ocurre en las empresas. Grandes compañías tecnológicas han alcanzado niveles de valor que no tienen precedentes en la historia.
“El problema es que esta concentración no es solo económica, también tiene efectos sociales y políticos”, advirtió. Puede generar desconfianza en las instituciones, alimentar el descontento y provocar inestabilidad.
Por ello, planteó la necesidad de repensar los sistemas de protección social. En un mundo donde el empleo formal podría ser menos común, será clave encontrar nuevas formas de asegurar bienestar y equidad.
CAMBIO CLIMÁTICO: UN PROBLEMA QUE YA ESTÁ AQUÍ.
El tercer gran desafío es el cambio climático. Cabral explicó que, al analizar datos históricos, variables como las emisiones de CO2, su concentración en la atmósfera y el aumento de la temperatura global siguen la misma tendencia: han crecido de forma sostenida desde la Revolución Industrial.
Esto demuestra que no se trata de un problema futuro, sino de una realidad actual con impacto directo en la economía.
“El desafío es cómo crecer sin seguir dañando el planeta”, resumió. Esto implica tomar decisiones que equilibren desarrollo económico con sostenibilidad ambiental, subrayó.
REPENSAR EL FUTURO DESDE HOY.
A lo largo de su ponencia, ante autoridades académicas, profesores y otros invitados de la UDEP, Cabral insistió en que estos tres temas están conectados y deben abordarse de manera integral. La tecnología puede generar crecimiento, pero también desigualdad; el desarrollo económico puede mejorar la calidad de vida, pero afectar el medio ambiente.
Por ello, más que ofrecer soluciones cerradas, dejó abiertas preguntas clave: ¿cómo serán los empleos del futuro?, ¿cómo distribuir mejor la riqueza?, ¿cómo enfrentar el cambio climático sin frenar el progreso? Recalcó que, en esta búsqueda de soluciones, antes estos grandes desafíos, no debe participar una sola disciplina, sino que se necesita de todas, para abordarlos desde los distintos frentes. “Todos estamos llamados a esta tarea”, puntualizó.
Con esta exposición, la UDEP marcó el inicio de su año académico y puso sobre la mesa los debates que definirán el siglo XXI.